22May

El Liderazgo que el Siglo XXI Necesita

En pocos días, el mundo observó una escena cargada de simbolismo: el Presidente Donald Trump viajó a Pekín para reunirse con el Presidente Xi Jinping, y poco después lo hizo el Presidente Vladimir Putin. Dos líderes de las mayores potencias militares del planeta, representantes de proyectos políticos profundamente distintos, acudieron al mismo lugar para hablar con el mismo interlocutor.

Ese hecho, por sí solo, dice mucho sobre el momento histórico que vivimos.

La reunión entre Trump y Xi buscó estabilizar una relación decisiva pero frágil. Estados Unidos y China se necesitan, compiten, desconfían y, al mismo tiempo, saben que una ruptura entre ambos tendría consecuencias globales. Se habló de comercio, tecnología, Taiwán, seguridad y del delicado equilibrio entre rivalidad y cooperación.

La reunión entre Putin y Xi tuvo otro tono. Fue más cercana, más estratégica y más orientada a consolidar una relación que se ha profundizado al calor de las tensiones con Occidente. Rusia necesita a China; China aprovecha esa relación, pero desde una posición cada vez más fuerte.

La comparación es reveladora. Trump llegó a Pekín como el líder de una potencia indispensable, pero también como representante de un orden internacional que ya no puede imponer sus reglas como antes. Putin llegó como aliado político, pero también como socio debilitado por la guerra y las sanciones. Xi, en cambio, recibió a ambos desde una posición de creciente centralidad.

No estamos ante un simple episodio diplomático. Estamos viendo otro movimiento del péndulo histórico hacia el Este. Durante décadas, el centro de gravedad del mundo estuvo en el Atlántico Norte. Hoy se desplaza hacia Asia, y en particular hacia China, no solo por su economía, sino por su capacidad de convocar, equilibrar y negociar con actores enfrentados entre sí.

Para países como Costa Rica, esto exige lucidez. No se trata de escoger entre unos y otros con ligereza, sino de entender el mundo como es: multipolar, más complejo, menos occidental, y cada vez más asiático. Hoy, más que nunca, necesitamos ser amigos de todos para provecho de los costarricenses. Eso lo facilita nuestra Proclama de Neutralidad Perpetua, Activa y No Armada establecida desde 1983 durante el Gobierno de Luis Alberto Monge.

Si estos tres líderes —Estados Unidos, China y Rusia— decidieran trabajar juntos en serio por la paz, la reducción de la pobreza y la lucha contra el cambio climático, la humanidad estaría mucho mejor. El poder que hoy se usa para competir podría convertirse en poder para construir.

Ese es el verdadero liderazgo que el siglo XXI necesita.


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